quizá una extraña visión;
golpes en la ventana,
un ruido del exterior.
¡Hola a todos!
Esta es una historia que he inventado durante una clase en el instituto, guiada por palabras sin ninguna conexión aparente, las cuales aparecen en letra negrita.

La noche del día antes de Navidad, Sara estaba viendo nevar a través de la ventana de su habitación. Pensaba en todo lo que se divertiría tirando bolas de nieve a su hermanito Pablo, a quien ella permitiría ser el vencedor de la pelea para que no sintiese tristeza aquel día tan especial para él.
Ese día sería domingo, pero no comerían la aburrida paella propia de aquel día de la semana. Seguramente su madre recibiría varios aplausos por la comida especial.
Después de comer, Sara, aburrida, comenzaría a leer un libro que recogía
varios de los Milagros de Berceo que le habían mandado leer en sus vacaciones. Pero eso no era lo único que debería hacer. También estudiaría la nueva fórmula que le había enseñado el último día su profesor de física, aquel hombre siempre vestido con corbata y una camisa a cuadros, acompañado de su maletín de cuero.Aquella tarde su hermano jugaría con su padre y su tío al fútbol en el gran
patio situado en la parte posterior de la casa, aunque probablemente se
enfadaría a causa de un penalti o algo parecido.Además, esas Navidades sería aún más aburridas que todas las demás, ya que
faltaban sus primos mayores, que habían ido a pasar las vacaciones a Jamaica. Ellos no habían querido decir nada sobre aquel viaje, pero toda la familia ya había empezado a sospechar que no irían solos. Lo más probable era que a su vuelta mi abuelo le invitara un día a merendar a su casa. Sacaría unas copitas de anís y les pediría que le explicasen mediante un mapa todo el recorrido que habían hecho por la isla.Pero todo aquello aún estaba por venir.